La principal característica de las viviendas sostenibles es que consiguen reducir en un 80% el consumo energético y en un 40% el consumo de agua. Las promotoras y constructoras, cada vez más, están impulsando un modelo de construcción mucho más sostenible, con inmuebles de consumo casi nulo y uso de materiales sostenibles y renovables.
Los materiales seleccionados para la construcción de una vivienda sostenible debe contar con su certificado de declaración ambiental de producto (dap o EPD). Un documento que ofrece información y un análisis del ciclo de vida del material, lo que nos permite seleccionar aquellos que demuestran una reducción de un impacto negativo sobre el medio ambiente.
Una vivienda sostenible se diseña teniendo en cuenta las condiciones climáticas del lugar para alcanzar el confort interior de los usuarios.
La orientación con la que cuenta la vivienda, la distribución que tengan las diferentes estancias, según sean servidoras o servidas, el diseño y posicionamiento de los ventanales acristalados, la instalación de elementos que proyectan sombra y protejan de la radiación solar o que permita de su aprovechamiento en el momento en que nos interese, y el aislamiento térmico de los cerramientos, la ventilación natural, etc.. Es decir, tener en cuenta una serie de estrategias que nos permitan reducir la demanda energética.
Elementos que consiguen que tu casa sea más sostenible
Suelo radiante y refrigerante
Los sistemas de climatización por suelo radiante funcionan gracias a una red de tuberías plástica que, instalada bajo el suelo, hace circular agua caliente o fría por toda la superficie, irradiando el suelo de calor o frío.
La cantidad de energía necesaria para calentarlo o enfriarlo también es muy pequeña, gracias a que con temperaturas moderadas se consigue la temperatura deseada. Por ello, el uso de suelo radiante consume entre un 10% y un 20% menos en relación a otros sistemas de calefacción convencional.
Eficiencia energética gracias a las ventanas
Un correcto aislamiento térmico de las ventanas de nuestra casa es un aspecto importante para la eficiencia energética de la misma.
Para poder seleccionar la ventana correcta hay que tener en cuenta los siguientes puntos:
a) Aislamiento térmico que necesitamos: la etiqueta energética que viene en las ventanas te dará la información que necesitas para saber si es la adecuada.
b) Aislamiento acústico del exterior para poder descansar si el ruido externo es demasiado elevado.
c) Resistencia: No es la misma resistencia la necesaria para una ventana que vamos a usar en una fachada acristalada, que una ventana normal con una resistencia normal.
d) Funcionalidad: existen diferentes tipos de apertura que aportan diferentes funcionalidades, revisar la más adecuada para nuestra vivienda.
Entre los tipos más frecuentes de cerramientos existen:
- Madera. Es cierto que aportan un buen aislamiento térmico, pero también son más sensibles al deterioro ambiental, por lo que requieren más labores de mantenimiento constantes. Suelen utilizarse por su valor estético.
- PVC. Los marcos de PVC en cerramientos destacan por su capacidad de insonorización, aunque también es verdad que ofrecen un aislamiento térmico inferior.
- Aluminio. Son los marcos más resistentes al deterioro por el tiempo y los que ofrecen los mejores niveles de aislamiento.
Del mismo modo, existen diversas tipologías de vidrios en el mercado:
- Monolítico o simple. Este vidrio es el que menos propiedades de aislamiento térmico ofrece.
- Con cámara y doble o triple acristalamiento. Está formado por dos o tres vidrios separados por una o dos láminas de aire deshidratadas que mejoran el aislamiento térmico.
- Bajo emisivo o low-e. Vidrio especialmente diseñados con materiales de poca emisión evitando así el intercambio de calor a través de su lámina. Existen combinaciones de doble o triple acristalamiento para crear ventanas muy eficientes. En caso de viviendas en climas cálidos, que no cuentan con sistema de refrigeración ni elementos que den sombra, se produce un “efecto invernadero” y se acumula el calor en el interior.
- Control solar. Vidrios que disminuye la cantidad de radiación solar que atraviesa la ventana, ya sea por el efecto de absorción o por la reflexión. Recuerda que este control solar puede provocar que la vivienda no se caliente por el sol en estaciones frías.

Algunos materiales para una construcción sostenible
Barro cocido
Se trata de barro que ha sido cocido a una temperatura que no alcanza los 950ºC y mediante tratamientos naturales, y de esta forma conserva las cualidades de la tierra como la higroscopicidad, aislamiento, baja radiactividad y muy buena inercia térmica.
Se puede utilizar para diferentes fines en la construcción: muros y cerramientos de ladrillo, fachadas ventiladas cerámicas, bóvedas, solados, tejas, celosías…
Mortero de cal
Uno de los usos de la cal es como aglomerante en los morteros y para realizar los acabados de las fachadas y revocos. Se trata de la alternativa sostenible al cemento ya que necesita menos energía para su producción. Los morteros de cal permiten el paso del vapor de agua y son más flexibles que el cemento, lo que evita la aparición de grietas en los revestimientos.
Polipropileno, polibutileno y polietileno
El polipropileno, polibutileno y polietileno son materiales termoplásticos alternativos al PVC, más baratos y respetuosos con el medio ambiente que, entre otras ventajas, no contienen cloro en su composición.
Como ya hemos indicado, desde el punto de vista ambiental son la mejor opción, gracias a que tienen las ventajas de no ser tóxicos, químicamente inertes, esterilizables y reciclables.
¿Qué te ha parecido saber que puedes hacer grandes cosas para ayudar al medioambiente, a tu bolsillo y a tu calidad de vida al escoger los materiales adecuados para tu hogar?